 No resulta extraño encontrar conductas desafiantes o de oposición a lo largo de un ciclo evolutivo “normal” de cualquier niño. Sin embargo, hay un grupo de niños en los que estas conductas se mantienen durante más tiempo, llamándonos un tanto la atención si lo comparamos con otros niños de su edad. Es, entonces, cuando podemos estar delante de un trastorno clínico.
Los niños con este trastorno frecuentemente se oponen a las peticiones o reglas de los adultos, tienden a sobrepasar los límites, aceptando mal o culpabilizando a otros de sus propios actos.
Molestan deliberadamente, se suelen sentir enfadados, resentidos y fácilmente irritados por aquellas personas que les culpan por sus propios errores o dificultades. Su enfado puede dirigirse hacia las figuras de autoridad o compañeros .En estos episodios suelen aparecer insultos o palabras despectivas, tienen una baja tolerancia a la frustración y pierden el control fácilmente. Lo más característico es que sus desafíos son en forma de provocaciones que dan lugar a enfrentamientos.
La conducta de oposición también se puede dar pasivamente, por ejemplo, no obedeciendo cuando se le da una orden pero sin enfrentarse, o actuando mucho más tarde de cuando se le ha pedido que hiciera algo.
La gravedad de los problemas de estos comportamientos requiere la aplicación de un tratamiento mixto, por un lado con los padres y por otro con el niño.
El entrenamiento de padres está en cambiar estas interacciones de enfrentamiento y enfado que existen entre ambos y enseñar cómo actuar de forma más eficaz, adquiriendo nuevas habilidades y la eliminando las estrategias ineficaces.
Con el niño se trabaja el entrenamiento en habilidades cognitivas donde se aborda comportamientos perturbadores, desafiantes y de oposición, enseñándole a tener otra visión de lo que le rodea, interpretando los acontecimientos de forma más positiva. Otro objetivo es enseñarle a afrontar situaciones difíciles, respondiendo adecuadamente a lo que no le gusta sin descontrolarse, mejorando su autoestima y tolerancia a la frustración… |