Un anticuerpo sintético, construido completamente de plástico con la misma forma que los anticuerpos de un organismo vivo, ha funcionado salvando la vida a un grupo de ratones a los que se les intoxicó con dosis letales de melitina (veneno de abejas). Podemos pensar en los anticuerpos como moléculas que poseen la forma exacta para "atrapar" a otras, siempre y cuando tengan la forma y tamaños adecuados. Los científicos dirigidos por Kenneth Shea de la Universidad de California en Irvine crearon los anticuerpos artificiales mediante un proceso llamado "impresión molecular" que utiliza un catalizador para que los polímeros adopten la forma necesaria para atrapar las moléculas dañinas.
Como es normal en este tipo de ensayos, un grupo segundo de ratones utilizados como “control” no fueron inoculados con los anticuerpos artificiales. A los 20 minutos de comenzado el experimento, los científicos aplicaron inyecciones con dosis letales de melitina a todos los ratones. En el grupo de control murieron todos, mientras que el 60% de los que habían recibido previamente la dosis de anticuerpos plásticos sobrevivieron. Pasado un tiempo, estas moléculas artificiales fueron destruidas por el hígado de los ratones y eliminadas de sus organismos.
Se trata de la primera vez que un producto de este tipo funciona en un experimento con animales vivos, y abre las puertas a una nueva era en la que anticuerpos sintéticos, hechos a medida nos pueden ayudar a superar con éxito infecciones complejas. |