 La tos ferina es una enfermedad bacteriana altamente contagiosa que ocasiona una tos violenta e incontrolable que puede dificultar la respiración.
Es una vieja y persistente enfermedad que vuelve a dar problemas en bebés no vacunados, adolescentes y adultos por toda la geografía española y otros países desarrollados. El motivo de este resurgimiento de la Tos Ferina es que ni la vacuna ni haber sobrellevado la enfermedad confieren la inmunidad permanente ante la misma.
La tos ferina, o tos convulsiva, es una infección de las vías respiratorias altas, causada por las bacterias Bordetella pertussis o Bordetella parapertussis. Está enfermedad ha disparado las alarmas en EEUU donde ya ha causado la muerte a cinco lactantes de menos de tres meses. De hecho, las autoridades de California han reconocido la existencia de una epidemia.
En España, los expertos también reconocen que se está produciendo un aumento considerables de casos a pesar de la buena cobertura de vacunación.
Los síntomas iniciales son similares al de un resfriado común, en general se presentan aproximadamente una semana después de la exposición a la bacteria. Los episodios graves comienzan alrededor de 10 a 12 días más tarde. En los niños, la tos a menudo termina con un "estertor", sonido que se produce cuando el paciente trata de tomar aire. Este estertor es raro en pacientes de menos de 6 meses de edad y en adultos. El aumento de la enfermedad todavía es una incógnita ya que muchos casos no se declaran pese a que su comunicación es obligatoria.
Se suma a este hecho que "la tos ferina del adulto puede tener unas características diferentes a la de los menores.
El hecho de que sea menos grave y que se asemeje a una bronquitis hace que tanto el paciente como el médico no la tengan en mente como un posible diagnóstico. Es más, puede cursar como un cuadro catarral y cuando se sospecha que se trata de esta patología infecciosa ya ha pasado el momento de ser contagiosa.
Para acatar esta proliferación de la tos ferina es realizar una vacunación a personas de todas las edades. Como esta medida es algo utópica otras voces apuntan a que se podría poner la inmunización a aquellos adultos que vayan a estar en contacto con bebés (futuros padres, cuidadores de guarderías o personal sanitario, entre otros... También se considera necesario más campañas institucionales que recuerden a la población adulta la necesidad de acudir a vacunarse. |