 Con la entrada del año nuevo es inevitable marcarse unos objetivos con el fin de mejorar nuestra calidad de vida, entre los que se encuentra, dejar de fuma, apuntarse al gimnasio o perder peso. Todos estos propósitos son loables y recomendables. Pero ante estos buenos deseos debemos estar alerta ante soluciones rápidas que pueden resultar engañosas y perjudiciales para nuestra salud.
Perder peso es uno de los propósitos más deseado por aquellas personas que padecen sobrepeso pero hay que desconfiar de cualquier método que nos prometa que se produzca con rapidez, sin esfuerzos o sin tener que variar nuestros hábitos alimenticios.
Para que funcione una dieta y no perjudique nuestra salud, debe ser equilibrada y no puede durar tan sólo 10 ó 15 días.
Perder peso es una carrera de fondo y en su desarrollo es imprescindible cambiar hábitos alimenticios y conseguir que poco a poco nuestro cuerpo se adapte a una nueva situación de menor aporte energético.
La reducción de calorías ha de ser progresiva para que nuestro cuerpo tenga tiempo de adaptarse.
Hay que tener en cuenta que reducciones muy drásticas pueden conseguir hacer bajar de peso de forma rápida pero corremos el riesgo de que al volver a comer, el organismo tenderá a recuperar el peso perdido en poco tiempo y probablemente también añada unos pocos kilos más. Es el denominado efecto rebote.
Un buen consejo para perder peso es hablar con el médico para que sea él el que nos indique la dieta que mejor se adapta a nuestro estilo de vida. |