 La Carboxiterapia, también conocida como terapia de dióxido de carbono o CDT es cada vez más ampliamente utilizada en clínicas de estética por su capacidad vasodilatadora, es decir, la capacidad de relajar los músculos de los vasos sanguíneos y permitir que se dilate o expanda. El CO2 posee la capacidad de relajar los músculos de los vasos sanguíneos y permitir que se dilate o expanda. La dilatación de los vasos sanguíneos conduce a una disminución de la presión arterial y un mejor flujo de sangre rica en oxígeno a todo el cuerpo. Desde 1930 se conocen los efectos beneficiosos del CO2 producidos por las aguas termales del balneario de Royat (Francia), donde un grupo de cardiólogos empezó a utilizar esta terapia para tratar arteriopatías orgánicas, periféricas y funcionales.
Más tarde, en 1953, el Dr. Jean Baptiste Romuef publicó un trabajo que versaba sobre la aplicación subcutánea del CO2 basado en sus 20 años de experiencia acumulada.
El proceso consiste en la aplicación de microinyecciones localizadas de CO2 utilizando un equipo diseñado especialmente para este fin. Dicho equipo se encarga de controlar la velocidad de flujo del gas (contenido en un tanque), la dosis administrada y el tiempo de inyección. La introducción del CO2 se realiza por vía subcutánea, gracias a una fina aguja a la que llega el gas a través de un conducto flexible desde el equipo. El gas debe ser de tipo medicinal anaeróbico con una pureza del 99,9%.
Las células de nuestro organismo, incluidas las de nuestra piel, requieren de energía para realizar su función, la cual consiguen a través del oxígeno que transforman en dióxido de carbono como producto de desecho.
Se dice que la Carboxiterapia trabaja engañando a nuestro organismo, introduciendo dióxido de carbono en zonas de nuestro cuerpo lo que se consigue es aumentar el envío de oxígeno a esas zonas y por tanto se restauran aquellas células Mediante la inyección de una pequeña cantidad de gas de dióxido de carbono en la zona, además de aumentar el envío de oxígeno cargado de células rojas de la sangre a la zona para recoger el dióxido como residuo. Al aumentar la cantidad de oxígeno que llega a las células de la zona, estas se vuelven más activas y por lo tanto aceleran la curación o cualquier producción de nuevas células necesarias para rejuvenecer la zona. Al haber sido inyectado el CO2, el organismo detecta un desequilibrio en la oxigenación local. Así, con el fin de compensar esta situación, la oxihemoglobina aumenta el suministro localidad de O2, lo cual provoca un efecto vasodilatador y un incremento en la oxigenación del tejido. A su vez la hemoglobina va absorbiendo el CO2 que se va introduciendo en el organismo, el cual cede el oxígeno a los tejidos, mejorando aún más la oxigenación local. Todo esto repercute en un aumento de la velocidad del flujo sanguíneo y la apertura de capilares que en condiciones normales se encontrarían cerrados.
Las indicaciones estéticas más comunes para el tratamiento con carboxiterapia son para la celulitis y la reducción de grasa localizada, estrías, cicatrices de acné, laxitud de la piel y la reducción de arrugas. Los tratamientos se realizan generalmente en la cara, cuello, brazos, abdomen y muslos.
La Carboxiterapia, se realiza mediante una serie de pequeñas inyecciones con una aguja fina unida a una manguera que suministra la dosis del gas en un flujo controlado a través de una máquina especialmente diseñada. Dependiendo de la zona a tratar, puede ser posible ver el gas a medida que viaja a través de las capas superficiales de la piel como una pequeña protuberancia.
En el caso de tratamiento de la celulitis, el dióxido de carbono se introduce más profundamente en la capa subcutánea de la piel.
El tratamiento, por lo general, es indoloro aunque algunas personas pueden sentir una sensación de incomodidad, presión o ardor cuando el gas penetra en los tejidos, dependiendo del área tratada. Los efectos secundarios incluyen hinchazón leve, enrojecimiento (causada por la vasodilatación), dolor y hematomas en la zona de la inyección que pueden durar entre 1 – 5 días, dependiendo de la zona, y en el caso del tratamiento de la celulitis una sensación de calor en la región que puede permanecer hasta 24 horas. Bañarse o nadar se debe evitar en las primeras horas después del tratamiento Carboxiterapia. |