 Cuando se está viviendo durante un periodo prolongado una crisis matrimonial y se ha intentando de muchas formas poner solución para salvar la relación, pero no se ha conseguido, llega la decisión más difícil, poner fin a la relación con nuestra pareja.
Después de tomar conciencia de la nueva situación en la que va a quedar la familia, nos queda enfrentarnos a otra no menos complicada tarea, y es la de preparar a los hijos para la separación de sus padres, siendo frecuente que los niños, no sean adecuadamente informados, sobre todo, cuando entre los dos hay desacuerdos por diferentes motivos, y esto les dificulta decidir juntos, qué decirles y cómo prepararles.
En otras ocasiones, la información que se les da, es parcial y producto de la ira motivada, más por el enfado, venganza, dolor, rabia… sobre el otro ex conyugue, que realmente por aclarar la situación, explicando y tranquilizando al hijo.
Informar a los hijos de la decisión de separarse es siempre una decisión difícil. No existe un discurso que elimine el sufrimiento en ellos; pero si nos planteamos qué es lo mejor, desde el punto de vista de su salud psicológica, hay cuestiones que nos pueden ayudar a reflexionar y tener en cuenta si nos encontramos ante este dilema.
Algunas son las siguientes:
• Es muy importante que a los niños se les presente la ruptura como una decisión conjunta.
• Al hijo no se le informa de los conflictos que tiene la pareja o que motiven su separación •Hay que explicar que han decidido vivir separados y que él no tiene nada que ver con esa decisión.
• Informarle cómo se van a organizar para poder estar con él, e ir anticipándole los cambios en este sentido que vayan surgiendo.
• No dramatizar ni mostrar comportamientos victimistas, quitar tensión ayuda a que se relajen y no se preocupen por lo que está sucediendo.
• Dejarles claro, que no hay un bueno o un malo, no hay ganadores ni perdedores, y aunque os sintáis así; ellos no deben sentirlo.
• No fomentar fantasías de reconciliación o falsas esperanzas, mintiendo sobre la realidad de la separación.
• Y sobre todo, tener cuidado de los comentarios que hagáis del otro progenitor cuando ellos estén delante. Daros cuenta que aunque necesitéis desahogaros, estéis enfadados ó tristes, el niño puede estar oyendo más de lo que le corresponde y entonces, le haremos sufrir.
También es importante considerar que hay actitudes paternas después de la separación, que ayudan al hijo a adaptarse mejor a su nueva situación, éstas pueden servir como pequeña orientación: Explicarle que su otro progenitor le quiere mucho, decirle: “Llama ahora a papá/mamá y cuéntale eso, seguro que se alegrará…”, mantener relaciones continuadas del niño con su padre/madre, trasmitirle la importancia del otro padre, cooperar en la disciplina educativa, etc. Y si no os encontráis con fuerza para enfrentaros solos, podéis pedir ayuda profesional que os ayude en esta cuestión.
La “mejor separación” es aquella en la que se da un mínimo conflicto entre los padres y se mantiene al hijo al margen de esos conflictos, por pequeños que éstos sean. |