 Según concluye el estudio clínico realizado por el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición, en colaboración con la compañía de alimentación Pescanova y con el Instituto de Estudios Marinos para la Nutrición y el Bienestar (INESMA), el consumo habitual de merluza de Namibia congelada produce una disminución del perímetro de la cintura y de la presión arterial diastólica.
Fuente natural de omega-3, fuente de vida
Tras cocinar las muestras, las cantidades de ácidos grasos y omega-3 permanecieron invariables. Se concluyó que 100 gramos de este tipo de pescado aportaban la cantidad diaria recomendada y los resultados reflejaron una mejora del colesterol y del índice de masa corporal.
La información extraída de estos resultados confirma que el pescado blanco también es fuente natural de omega-3, un tipo de ácido graso poli-insaturado del que hasta ahora se sabía se encontraba sobre todo en el pescado azul y que resulta esencial para prevenir las enfermedades cardiovasculares, diversos tipos de cáncer, enfermedades inflamatorias, pulmonares y de la piel.
También es imprescindible durante el embarazo y la lactancia para un correcto desarrollo de la función nerviosa y, en general, de otras muchas funciones orgánicas.
El Consumo de merluza congelada reduce el riesgo cardiovascular
A partir del estudio piloto se planteó la realización, dentro del CIBERobn, de un estudio de intervención en pacientes con alto riesgo cardiovascular. La doctora Clotilde Vázquez ha sido la encargada de coordinar el ensayo clínico que ha contado con una muestra de 250 pacientes que presentaban síndrome metabólico, reclutados por 11 grupos de investigación de la red consorciada y otros grupos asociados.
Este síndrome se define como una situación en la que el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular grave (ictus, infarto cerebral, angina de pecho o infarto de miocardio) es muy elevado, debido a que se potencian los efectos negativos de varias enfermedades que concurren en el mismo individuo: hipertensión arterial, triglicéridos altos, bajos niveles de colesterol bueno, obesidad abdominal e hiperglucemia.
Para determinar la presencia del síndrome metabólico, se siguieron los criterios del Programa Nacional de Educación sobre Colesterol para Adultos del Grupo de Expertos Panel-III, es decir, los pacientes debían presentar al menos tres de los cinco factores que lo componen.
Los resultados fueron concluyentes: los pacientes, que fueron sometidos a una dieta compuesta por 7 raciones semanales de 100 gramos de merluza durante las 8 semanas que duró el estudio, mostraron valores significativamente mayores en los niveles séricos de omega-3. El consumo habitual de este tipo de pescado blanco disminuye tanto la presión arterial diastólica como el perímetro de la cintura. Estos dos efectos son clínicamente muy importantes, ya que la disminución de la cintura (que significa, con toda probabilidad, reducción de la grasa abdominal) y de la tensión arterial hace que disminuya el riesgo cardiovascular.
Por ello, que un alimento por sí solo tenga ese efecto, buscado por muchos fármacos, es muy relevante. |