 La contractura aparece cuando falta potencia muscular y se exige al músculo que exceden de su capacidad.
Una contractura muscular es una contracción persistente e involuntaria de un músculo o de algunas de sus fibras que aparece al realizar un trabajo superior al que el músculo puede realizar, ya sea intenso y puntual, por ejemplo, un esfuerzo excesivo, o un esfuerzo mantenido y menos intenso, como adoptar durante unas horas un postura inadecuada. En el gimnasio son frecuentes cuando cogemos más peso del debido o cuando realizamos un ejercicio suave mantenido como puede ser la bici de spinning, con una mala colocación.
Por otro lado, algunas anomalías de la columna vertebral o desequilibrios de la musculatura favorecen que unos grupos musculares estén trabajando constantemente más de lo necesario, lo que predispone la aparición de contracturas.
Cuándo
Las contraturas pueden aparecer por una acumulación de metabolitos lo cual produce dolor e inflamación al no permitir que se produzca una suficiente irrigación sanguínea que depure la zona.
También aparecen por la fatiga excesiva de las fibras, que al acabar el ejercicio ven disminuid su capacidad de relajación.
La contractura muscular causa dolor por varias causas. La contractura de un músculo activa directamente los nervios del dolor que están en él. Además, el músculo contracturado puede comprimir la arteria, disminuyendo el riego sanguinieo.
En esa situación se forma un círculo vicioso porque el músculo con menos riego tiende a contracturarse más fácilmente y, además, la falta de sangre activa más los nervios del dolor.
Si esa situación se mantiene un período prolongado o se repite con frecuencia, el músculo se contractura cada vez con mayor facilidad. En esa situación, hacer el ejercicio físico adecuado es fundamental para romper esa tendencia.
Tratamiento
En primer lugar hay que señalar que debemos de prevenir este tipo de lesiones realizando un buen calentamiento para preparar al músculo antes de cualquier. Una programación progresiva en intensidad de las cargas también ayudará, de menos a más es el principio de intensidad. Un buen trabajo de flexibilidad también las evita al mejorar la distensión del músculo y facilitar la recuperación del músculo tras el entrenamiento.
Una vez que tenemos una contractura no queda más remedio que tratarla. No es conveniente tratar una contractura por sí mismo con masajes inapropiados o fármacos aconsejados, lo mejor es ir al médico o fisioterapeuta para que vea de qué tipo de contractura se trata y cuál es el mejor método para su tratamiento, entre los cuales se encontrarán:
Miorelajantes y antiinflamatorios: ciertos fármacos logran relajar la musculatura y reducir la contracción. Se suelen utilizar sobre todo en los casos en los que el dolor es muy acusado. Siempre deben de estar prescritos por tú médico.
Aplicar calor en la zona lesionada: suele ser muy útil al conseguir un efecto relajante y analgésico.
Masajes: como hemos dicho antes los masajes deben de darse por personal cualificado, sino la contractura irá a peor. El masaje provocará un aumento del flujo sanguíneo que mejora la recuperación de tejidos y limpieza de metabolitos además de propiciar una relajación del músculo, reduciendo la tensión y por tanto el dolor.
Los estiramientos y la actividad ligera en el agua son aconsejables trás la fase aguda de la contracción. |