 Una tarde estoy tranquilamente solo/a en casa viendo la televisión, comienzo a pensar en una comida que me apetece mucho y que hace tiempo que no como, ya que estoy a dieta, “galletas de chocolate”. Muy pronto siento una gran necesidad y deseo de comerlas, así como una sensación de euforia. Lo malo es que comienzo a comer y siento un descontrol, “no puedo parar”. Como de forma compulsiva y cuando acabo con las galletas, abro la nevera y me pongo a comer otras cosas, incluso sobras de otros días .Hasta que siento que no puedo más, estoy lleno/a. En ese momento me empiezo a sentirme culpable, triste y muy enfadado/a conmigo mismo/a.
Según la APA (Asociación Americana de Psiquiatría): Un episodio de Ingesta Compulsiva se caracteriza por comer en un periodo discreto de tiempo, una cantidad de comida que es claramente superior a la que comería una persona normal en un periodo similar en circunstancias parecidas; y por tener una sensación de falta de control sobre la ingesta durante el episodio (tener la sensación de que no se puede parar de comer o que no se puede controlar la cantidad de comida que se ingiere).
Los primeros momentos del atracón suelen ser agradables, sin embargo estos sentimientos suelen durar poco tiempo. Pronto se empieza a sentir displacer en la conducta de comer, incluso se puede llegar a sentir rechazo por lo que se está haciendo, pero no se puede parar de comer. También la velocidad de la ingesta es rápida, se puede llegar a engullir, casi sin masticar, haciéndolo de forma automática y bebiendo agua para poder tragar con más facilidad. Este tipo de conducta se suele hacer de forma oculta, se mantiene en secreto. Algunas personas están avergonzadas por lo que lo pueden llevar haciendo durante años, sin que nadie de su entorno se de cuenta.
Los alimentos frecuentes que se suelen ingerir en un episodio de ingesta compulsiva suelen ser aquellos que se tienen prohibidos: tartas, galletas, chocolate, donuts, helados, mermelada, magdalenas, rollitos, bizcochos, batidos, quesos, embutido, pan, frutos secos. Y alimentos que son fáciles de preparar: palomitas, pizza, etc. No es habitual tener atracones de comida con alimentos como verduras, pescado o pechugas a la plancha. Los alimentos que se ingieren en la ingesta compulsiva son aquellos que se suelen evitar en su dieta habitual.
Algunas de las consecuencias a las que puede llevar la ingesta compulsiva serían: El sentirse deprimido por ver que no se puede controlar la alimentación, incluso llegando a tener problemas de obesidad; el tener problemas de autoestima, lo cual afecta a áreas importantes de la vida de la persona; el sentir ansiedad por miedo a engordar. Muchas personas que tienen miedo a engordar pueden llegar a utilizar medidas compensatorias para no ganar peso, como vomitar, usar laxantes o diuréticos, lo que conduce a agravar los problemas de alimentación, como por ejemplo, llegar a desarrollar una bulimia nerviosa u otros trastornos alimentarios.
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