 Según un estudio publicado en la revista científica Neurology, el uso de un yeso tras una lesión en un brazo puede hacer que nuestro cerebro cambie para adaptarse rápidamente a esa circunstancia.
Dicho estudio revela que el tamaño de las áreas del cerebro que compensan el lado lesionado aumentan y disminuyen las zonas que no están siendo utilizadas a causa de la inmovilización.
El estudio se realizó a través de la observación de 10 personas diestras con una lesión en la parte superior del brazo derecho que requería un cabestrillo durante el período de estudio. Los sujetos utilizaron su mano no dominante, la izquierda, para realizar las actividades cotidianas.
Tras esto el grupo fue sometido a dos resonancias magnéticas del cerebro, una tras haber transcurrido dos días después de la inmovilización y la segunda 16 días después.
Los escáneres midieron la cantidad de materia gris y blanca en el cerebro; y también se midieron las habilidades motoras de los participantes, incluidos los movimientos de la mano, del brazo, y la velocidad de la muñeca y los dedos.
Los resultados del estudio indicaron que la cantidad de materia gris y blanca en el lado izquierdo del cerebro disminuyó hasta un diez por ciento, mientras que la cantidad de materia gris y blanca en el lado derecho del cerebro, aumentó de tamaño.
También se observó una mejora en las habilidades motoras de la mano izquierda no lesionada.
Los cambios estructurales en el cerebro están asociados a la transferencia de competencias de la mano derecha a la izquierda. |