 Los chillidos, gritos y ruidos que se escuchan en las aulas de Educación Infantil y Primaria, generan un nivel de ruido ambiente tan alto que repercute directamente tanto en la voz del profesor como en la de los alumnos. Unos y otros tienen que competir para que se les oiga y este mal uso o abuso vocal se generaliza a los demás ambientes fuera del colegio. Es por esto que hay un alto porcentaje de profesores y niños que tienen dificultades con su voz.
La voz para el niño es una forma de expresión emocional y su mundo está lleno de gritos y chillidos que son excesivos en relación a las posibilidades de la laringe infantil porque exigen una tensión exagerada de toda la musculatura que participa en la emisión de la voz. Por ello es muy común en edades tempranas la aparición de DISFONÍAS parecidas a las del adulto: voz áspera (ronca), grave, soplada, cascada y con frecuencia nasalizada; un mecanismo respiratorio invertido (hablan al mismo tiempo que inspiran) y a veces no se les oye el final de las palabras, son algunos de los síntomas más comunes.
Para utilizar la voz con el mayor aprovechamiento es preciso aprender una buena técnica vocal. Conseguir una mínima coordinación de los parámetros vocales, (intensidad, altura, tono y timbre) producirá un nivel de ruido ambiental de baja intensidad que aportará serenidad y tranquilidad al aula, así como confort a profesores y alumnos.
Por tanto, NO OLVIDAR QUE:
Los padres y profesores somos modelos de corrección vocal y ejercemos una gran influencia sobre los niños. Por ello insistiremos en la necesidad de que tanto padres como maestros eduquen y reeduquen, según los casos, su voz y tener presente, tanto en casa como en los colegios e institutos, los siguientes puntos:
· Atender al niño para evitar que grite.
· Evitar ambientes ruidosos que obligan a utilizar intensidades de voz altas.
· Corregir y controlar la postura corporal (debe ser erguida y relajada) y la posición de la cabeza del niño (correcta verticalidad del cuello, hombros, nuca y tórax) ya que si éstas son correctas, se facilitará la respiración y mejorará su calidad de voz.
· Hablar sin forzar la voz, sin tensiones en cuello y cara.
· Hablar con una buena articulación y un ritmo adecuado.
· Procurar que el aula reúna unas condiciones acústicas óptimas.
· Contemplar conductas adecuadas de higiene vocal (aprender a sonarse, aprender a hacer gárgaras…).
· Evitar el estrés mediante auto-relajación. |