El término "plantilla ortopédica" debería ser sustituido por el de: ortesis plantar que puede definirse, siguiendo la escuela francesa, como un "dispositivo ortopédico amovible destinado a ser colocado en un calzado de serie que se construye a medida por profesionales especializados a partir de materiales que no son traumáticos para el pie ni provocan alergias.
Su objetivo es corregir la estática del pie, aislar las zonas de apoyo doloroso, compensar las lesiones estructurales y corregir todos los desequilibrios estáticos y dinámicos del individuo con trastornos morfológicos o patológicos a nivel del pie. En esta definición quedan comprendidos los requisitos fundamentales que debe poseer una ortesis plantar o mal denominada "plantilla ortopédica": construcción a medida para cada paciente y cada pie, bien sea con la ayuda del pedígrafo u otro tipo de reproducción de la huella plantar mediante la realización de un molde negativo en yeso con o sin corrección de las posibles alteraciones del pie; toma de la medidas con el de la ortesis plantar, etc… Las plantillas deben se ser cómodas, adaptarse al calzado que normalmente utiliza el paciente, duraderas, también es recomendable que puedan ser lavables, tener un precio razonable, etc… Básicamente, en cuanto a los materiales, se clasifican en rígidas, semirígidas y blandas. En conclusión, la indicación formal de la "ortesis plantar rígida" sería en aquellos casos que se quiere inmovilizar el pie (procesos artrósicos, postoperatorios, etc…) Los soportes blandos encontrarán su mejor indicación cuando se pretende descargar puntos dolorosos y reequilibrar las presiones plantares (el ejemplo más característico lo constituyen las metatarsalgias, especialmente las secundarias a un proceso reumático de tipo inflamatorio).
En el caso del pie plano infantil debe plantearse en primer lugar la edad del paciente para su eficacia y utilidad de las plantillas. Los soportes plantares deben estar incluidos dentro de un plan terapéutico general, que comprende la rehabilitación, un calzado corrector y finalmente una adecuada plantilla.
En el pie plano existe una pronación del retropié y una supinación del antepié que es secundaria a la primera, para tratar la pronación del retropié y colocar el talón en posición correcta sería suficiente con una cazoleta. El problema de la cazoleta es su inestabilidad.
La plantilla rígida tiene como efecto básico el de cazoleta.
El punto más alto de la ortesis debe estar situado a nivel de la articulación astrálago-escafoidea y permitir la movilidad del primer metatarsiano para actuar correctamente.
De lo expuesto se deduce que probablemente la eficacia de la ortesis rígidas sea mayor, pero son de difícil construcción (¿Todas están confeccionadas realmente a medida?). Pueden ser perjudiciales si no son controladas por el técnico garante como marca la normativa sanitaria y su uso debe complementarse con una adecuada rehabilitación. Las plantillas blandas no presentan estos problemas pero creemos que su eficacia es menor. Si se duda de la perfecta construcción de una plantilla rígida o se comprueba que no cumple los requisitos comentados, es mejor indicar una plantilla blanda. |