 Los implantes mamarios de silicona fueron fabricados por la empresa Poly Implant Prothèse (PIP), creada en 1991 en el sur de Francia, la cual llegó a ser la tercera en el mundo en volumen de ventas de prótesis, al producir unas 100.000 al año.
No se conocía la composición exacta de estas prótesis, pero se sabe que la silicona que se usó para la fabricación de muchas de ellas era de tipo industrial. Según las últimas informaciones disponibles, entre otras sustancias, los implantes contenían un aditivo para carburantes, que también se emplea en la construcción de materiales de navío y en componentes electrónicos -denominado Baysilone- y dos sustancias utilizadas habitualmente en la industria del caucho -Silopren y Rhodorsil-.
Una prótesis moderna distinta a las PIP suele tener una vida de entre 20 y 25 años.
Transcurrido ese tiempo o quizás antes, las mujeres deben someterse a una segunda cirugía para retirar o ajustar los implantes originales. El principal problema de las PIP es que su índice de rotura es mucho mayor que el de las otras prótesis mamarias.
Una de las principales preocupaciones de las portadoras de estas prótesis es qué ocurre cuando la silicona se mezcla en los tejidos. Los componentes que se han localizado en las prótesis PIP no son tóxicos, por lo que no deben originar grandes problemas de salud. No obstante sí conviene la eliminación de la silicona de los tejidos, algo que puede realizar el cirujano. Algunos comentan que esta operación no entraña demasiada dificultad mientras que otros afirman que es muy difícil de eliminar por completo esta sustancia cuando se ha infiltrado en las distintas estructuras como el sistema linfático.
El uso de estas prótesis se suspendió en Francia y España en 2010 debido a la alta tasa de roturas, pero volvió a saltar la alarma debido a la aparición de 20 casos de cáncer entre las portadoras de las prótesis, no obstante no se ha podido establecer una relación directa entre el uso de estas prótesis y el desarrollo de cáncer.
En Francia se recomienda a las mujeres que lleven prótesis PIP que las retiren de forma preventiva y pagará el coste de su retirada y la implantación de otra en caso de que la paciente se hubiera puesto estos implantes tras una mastectomía. En cambio, en España, el Ministerio de Sanidad sólo aconseja a las portadoras que contacten con su médico para someterse a un "seguimiento adecuado, que incluya un control ecográfico anual. No obstante sanidad ha encargado un estudio urgente sobre las prótesis. |